ya son Tres años de la masacre en San Luis, Neiva: el dolor sigue intacto
La sangre derramada de los siete policías que fueron vilmente asesinados en San Luis, corregimiento de Neiva, hace tres años, no sirvió, como lo esperaban sus familias en medio del dolor, para cambiar el rumbo del país. La investigación, al igual que las promesas realizadas por el Gobierno de Gustavo Petro, no parecen mostrar resultados contundentes. “Justicia no ha existido todavía”, dijo Luis Sabí, padre del fallecido intendente Luis Alberto Sabí Gutiérrez.
No hay palabras de aliento para las familias de los siete miembros de la Policía Metropolitana de Neiva que fueron asesinados con sevicia, en medio de una emboscada en la vereda Corozal del corregimiento de San Luis de la capital huilense, el 2 de septiembre de 2022 a las 2:30 de la tarde. El ataque fue perpetrado por miembros del frente ‘Ismael Ruiz’, del bloque occidental ‘Comandante Jacobo Arenas’, liderado por Néstor Gregorio Vera Fernández, alias ‘Iván Mordisco’.
Hoy, tres años después, las respuestas son escasas y la verdad aún se esconde entre las sombras que la guerra pronuncia. Los compromisos adquiridos en ese momento por el recién posesionado presidente Gustavo Petro siguen siendo palabras que no se han materializado y todavía retumban en la mente de las víctimas.
“Esto ya está quedando prácticamente en la impunidad. No se ha sabido absolutamente nada más”, dijo Luis Octavio Sabí, padre del fallecido intendente Luis Alberto Sabí Gutiérrez, quien asegura que, luego de tanto tiempo, aún se desconocen las causas reales de la masacre con la que “inauguraron” al Gobierno de Gustavo Petro, pues este hecho fue el primero que enfrentó el mandatario de los colombianos tras su llegada a la Casa de Nariño. Y fue este mismo acontecimiento el que puso en tela de juicio desde el principio la política de ‘Paz Total’.
¿Petro le incumplió a las víctimas?
Recordó que, después del despiadado crimen, el presidente Petro llegó hasta San Luis y, allí, mirando a la cara a las familias que lloraban la pérdida de los siete policías caídos con las ‘botas puestas’, realizó unas promesas que no trascendieron.
“Aquí vinieron ese día de la masacre, prometieron una cosa y otra. La atención a las familias quedó ahí. Yo personalmente no he vuelto a saber nada de la atención psicológica por parte de la Policía. Usted sabe que mientras está el momento, todo el mundo está pendiente, pero después no se vuelve a saber nada”, informó el padre del comandante del puesto de Policía en San Luis, uno de los pocos que ha dado la cara y de frente ha exigido justicia.
Negligencia de la Policía
Sabí continúa insistiendo en las declaraciones que dio desde el día uno. No ha cambiado ni una coma. Según su percepción, el hecho se habría podido evitar y obedeció a un acto de negligencia del coronel Diego Vásquez, quien para la época de lo ocurrido asumía como comandante de la Policía Metropolitana.
Y agregó: “Lo que he dicho siempre es que a ellos los pusieron como carne de cañón, los metieron a ese corregimiento que todos sabemos que es zona roja, porque allí operan algunos grupos al margen de la ley. Hubo negligencia al enviarlos en camioneta. Y todavía los envían por tierra a esa misma región. Ellos (Policía Nacional) todos los años los honran con unos actos protocolarios que pasan y listo, ya, terminó todo, pero la familia sigue sufriendo el mismo calvario, como si hubiera sido ayer la muerte de estos muchachos”.
¿Qué pasó con el sobreviviente?
El auxiliar Gustavo Alberto Esquivel Rojas, oriundo de Colombia, Huila, quien resultó herido, fue el único que logró sobrevivir. Sin embargo, jamás habló y su vida actual es desconocida, situación que también cuestionó Sabí.
“Del agente de la Policía que salió ileso no se volvió a saber absolutamente nada. Yo estuve hablando con el coronel Diego Vásquez para que me dejara hablar con el único que sobrevivió, para que cuente qué fue lo que ocurrió, pero hasta este momento, tres años después, nunca me he podido comunicar con él. Quisiera hacerlo en algún momento”, precisó.
El secretario de Gobierno, Ferney Ducuara, a su turno, dijo que no tiene información precisa de Esquivel Rojas. Especificó que en este tipo de situaciones se realizan traslados para su ubicación laboral. Todo bajo hermetismo por seguridad.
“No se aprendió nada de esta masacre”, fueron las palabras que el padre del uniformado muerto, en medio de la frustración, enfatizó, mientras citó textualmente las palabras que durante la tragedia que vivió pronunció: “Ojalá que la sangre de estos policías, incluido mi hijo, sirva de pronto para alcanzar la paz (…) pero al contrario, esto va de mal en peor, todos los días asesinan policías y soldados”.
Concluyó que una situación como esa nunca se podrá olvidar ni borrar. “Nunca, nunca se podrá olvidar a un hijo, y sobre todo, muriendo de la forma en que vilmente estos sinvergüenzas acabaron con la vida de los siete muchachos de la Policía Nacional. Para uno, esta fecha es como revivir el día. Son fechas que yo quisiera que nunca llegaran”, apuntó.
Un año sin capturas
Ducuara, bajo esa línea, afirmó que durante todo este tiempo se ha presentado la detención de Edwin Collo Dagua, alias ‘Guajiro’, y Claudia Daniela Jaramillo, alias ‘Juliana’, capturados en la vereda Santa Rosa, en el municipio de Planadas (Tolima) y Armenia (Quindío), respectivamente, al igual que, de otras personas relacionadas con el mismo crimen. Ambos, hasta donde se sabe, están recluidos en cárceles de máxima seguridad.
También se pudo establecer, de acuerdo con el funcionario del Gobierno de German Casagua, que la masacre en este corregimiento apartado de la ciudad obedeció a la búsqueda del control territorial por parte de los disidentes. Ducuara, igualmente, explicó que las capturas citadas se dieron solamente durante los dos primeros años.
“Durante este último año no se han presentado más capturas por este hecho. Los sujetos capturados están en juicio. Hay un esclarecimiento parcial, avances significativos, y lo más importante, que la Policía sigue trabajando junto con la Fiscalía para que esta lamentable masacre no quede en la impunidad. Pero hasta que haya condenas y se tenga la plena identidad de todos los involucrados, podría decirse que el caso queda con un esclarecimiento total”, especificó.
Compromisos a ‘paso de tortuga’
Frente a los compromisos del Gobierno Nacional, señaló que hay una pavimentación parcial (no total como lo prometió Petro) de la vía que de Neiva conduce a San Luis. “Sé que hicieron la inauguración de los primeros 100 metros y que vienen avanzando a través del Invías (Instituto Nacional de Vías) en la construcción de los restantes metrajes prometidos”, insistió.
Confirmó que hay un convenio firmado (2301 de 2021) para los estudios, diseños y construcción de la subestación de Policía en dicho corregimiento.
Y a renglón seguido anexó que: “A hoy hacen falta 1.500 millones de pesos porque esta infraestructura, por temas de orden público, debe contar con un nivel cuatro de seguridad y fue diseñada en nivel tres. Se requieren unos cimientos, una terraza y unos sistemas de seguridad diferentes. Hemos solicitado al Ministerio del Interior los recursos, pero la respuesta hasta ahora ha sido negativa. Sin embargo, sí encontramos una muy buena respuesta e intención de parte del gobernador del Huila, Rodrigo Villalba, quien ha manifestado, a través de su secretario de Gobierno, Seguridad y Asuntos Comunitarios, Juan Carlos Casallas, la intención de cofinanciar en un 50 % esta obra”.
Será una realidad un año después del cierre financiero
Ducuara, igualmente, explicó que se encuentran haciendo gestiones al interior de la Alcaldía de Neiva para trasladar recursos, liberar saldos insolutos y coger el dinero de los proyectos que no se van a alcanzar a ejecutar para reunir el restante y, en menos de un mes, poder dar cierre financiero al proyecto.
Una vez se surtan esos dos trámites, arrancaría la obra que está estipulada para un año. Sumado a ello, faltaría el recurso para dotarla.
“La institución (Policía) tiene unos canales de atención humanitaria y de apoyo psicológico; seguramente no han sido los suficientes, pero doy fe de que la Policía siempre ha estado atenta. De hecho, a algunos de los familiares les han brindado una oportunidad laboral. Buscamos no olvidarlos, siempre recordarlos y llevarlos en nuestro corazón porque son héroes. Hay mucho por hacer todavía”, puntualizó.
Acto conmemorativo: no los hemos olvidado
Hoy, la Policía Metropolitana de Neiva ofrecerá una eucaristía a las 9:00 de la mañana, seguida por una ofrenda floral, entrega de reconocimiento a las familias víctimas y unas palabras de aliento, en memoria de los siete uniformados asesinados. Los actos conmemorativos se desarrollarán en la Plaza de Banderas, en pleno centro de Neiva.
“Nosotros, como institución, no tenemos un sitio al que no vayamos. Los desplazamientos se hacen con ciertos protocolos porque también somos personas, y proteger la integridad del personal es uno de los principales pilares del señor director general de la Policía (Carlos Fernando Triana). Hasta allá (San Luis) llegamos y estaremos hasta donde se nos permita”, comentó el coronel Héctor Jairo Betancourt Rojas, comandante de la Policía Metropolitana de Neiva, quien añadió: “Queremos dejarle claro a las familias de estos héroes de la patria que nosotros no los hemos olvidado. Eso no ocurrirá nunca. De allí la importancia de hacer este tipo de actividades, que son una muestra representativa de lo que ellos reflejaron y seguirán reflejando a lo largo de la historia de la Policía, en el sacrificio que hicieron trabajando por esta sociedad”.
Las víctimas
En la arremetida de los disidentes, con ráfagas de fusil y artefactos explosivos, fueron asesinados los intendentes Wilson Jair Cuéllar Losada y Luis Alberto Sabí Gutiérrez; los patrulleros Duverney Carreño Rodríguez y Jhon Fredy Bautista Vargas; y los auxiliares Santiago Gómez Endes, Cristian Ricardo Cubillos Borbón y Arlex Mauricio Pascuas Figueroa, cuando se transportaban en la camioneta de la Policía Metropolitana de Neiva, placa OJZ-667. Inicialmente fueron heridos con explosivos y luego rematados con arma de fuego. Ellos salieron de una actividad de bienestar social organizada por la Policía Metropolitana de Neiva e iban de regreso.
